La mujer en el sector asegurador

En la actualidad el papel de las mujeres es cada vez más preponderante y reconocido a nivel mundial. Estudios de la OCDE revelan que los países en los que hay mayor participación laboral de las mujeres sus economías tienen un crecimiento más rápido.

De acuerdo con el INEGI, en México las mujeres representan el 52% de la población correspondiente a 66.2 millones, de ellas, el grupo de edad donde se concentran más mujeres por grupo de edad con un 54% se concentra en aquellas que tienen 30 años y más de edad. En lo que respecta a su participación económica, según datos de la Encuesta Nacional de Empleo 2022, 23.7 millones de las mujeres de 15 años o más edad forman parte de la Población Económicamente Activa PEA.

En el sector asegurador, de acuerdo con la AMIS Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros 4 de cada 10 mujeres cuentan con un medio de ahorro formal y sólo 2 con la protección de un seguro lo que revela la necesidad de impulsar el uso de mecanismos de protección financiera.

En los últimos 5 años en los Seguros de Vida Individual, en promedio, más del 51% de las pólizas de Vida son contratadas por mujeres, siendo la edad promedio de contratación 39 años, edad que se ha mantenido como una constante en ese mismo periodo de tiempo. Esta participación en la contratación de seguros muestra un creciente interés de las mujeres en utilizar el seguro como un apoyo para garantizar su protección en las distintas etapas de su vida.

Se señala que las pólizas enfocadas a la Protección Familiar con un componente específico de Ahorro para objetivos específicos y las que brindan únicamente Protección son las más solicitadas por las mujeres, representando 43% y 41.7% de la cartera respectivamente.

 

Por lo anterior el sector define que el futuro de la industria de los seguros está en las mujeres

Las mujeres se encuentran en el centro de los cambios globales importantes relacionados con el crecimiento demográfico, del que dependen las tasas  de natalidad y envejecimiento de la población. También son agente de cambio en las transformaciones económicas que insinúan el resurgimiento de una clase media masiva en los mercados de alto potencial de desarrollo.

Se revela datos que suponen  un cambio de paradigma para las aseguradoras, porque representan una oportunidad de crecimiento en el sector de los seguros los que ya se concentra en diversificar los productos ofrecidos a las mujeres.

La tarea principal   de los líderes del mercado asegurador debe ser centrarse en el papel activo de las mujeres como agentes de comercialización, clientas asiduas y embajadoras de marca en el ramo de los seguros, especialmente en los productos de Salud y Vida.

 

El potencial de las mujeres en el mercado asegurador

El mundo está cambiando, pues en los últimos años las mujeres han podido acceder de manera más equitativa a niveles superiores de educación, lo cual ha permitido que más de la mitad de profesionistas sean mujeres. Al ganar más espacios en el mercado laboral, ellas han logrado una   independencia económica mayor y poder de negociación familiar, ya que el género femenino se caracteriza por ser más consciente de los riesgos y por planear de manera más eficiente el destino de sus recursos.

 

Rezagos y retos  que deben enfrentar las aseguradoras

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sector es la brecha en la oferta de los seguros. A medida que las mujeres han comenzado a ganar espacios en el ámbito laboral y a mejorar sus ingresos, se enfrentan a retos y riesgos contra  los que necesitan protegerse. Sin embargo, la oferta aseguradora no toma en cuenta que las profesionistas sin hijos, que  necesitan coberturas integrales ante los riesgos a los que se enfrentan en la vida diaria. Ello debe ser un foco de atención para la industria, pues estas mujeres, que no tienen dependientes económicos, y están inmersas en un ambiente laboral, lo que lleva a ingresos mas altos,  deberían ser consideradas en la oferta de coberturas que las amparen de manera integral ante todo riesgo.

Existe un cambio radical en los patrones de gasto y consumo, pues más mujeres se concentran en cuestiones vitales, como educación, salud, ahorro y la protección de su hogar y   sus otros bienes (autos, por ejemplo), por lo que la industria bien podría potenciar la aceptación, distribución y consumo de los seguros entre este grupo esencial del mercado brindando un asesoramiento adecuado a su perfil.

 

Género con un potencial de crecimiento indiscutible

Como consecuencia de la diversidad de  actividades a las que se dedican, las mujeres cuentan con necesidades específicas de acuerdo a su grupo socioeconómico. De ahí que se las deba atender  con diferentes estrategias según  las siguientes categorías:

 

  1. Mujeres asalariadas sin hijos.
  2. Mujeres asalariadas con hijos o  madres solteras.
  3. Pensionadas.
  4. Emprendedoras.
  5. Consumidoras con presupuesto limitado.

Mujeres profesionistas sin hijos

Está integrado por  profesionistas con estudios universitario o superior, como maestrías y doctorados. Cuidan  su estabilidad económica a través del ahorro, lo cual les permite invertir. Debido a su alto grado de educación y solvencia económica, desean destinar parte de su ingreso a  productos financieros, de modo que hacen una búsqueda de información exhaustiva, de forma presencial o en internet, antes de invertir.

El reto de las aseguradoras radica en brindar un asesoramiento completo sobre  los seguros y productos financieros adecuados a mujeres asalariadas sin hijos. Para lograr esto,  se tendrán que establecer canales de comunicación y marketing enfocados especialmente en este segmento.

Mujeres trabajadoras con hijos o madres solteras

Este grupo se caracteriza por estar altamente educado. Su  estado civil varía: pueden estar casadas, ser solteras o viudas. Dividen su tiempo entre su vida familiar y profesional  y planean el futuro de sus hijos. Algunas recurren al autoempleo para poder conciliar su vida familiar y profesional.

El sector asegurador deberá crear campañas que comuniquen  los beneficios del aseguramiento familiar integral y generar productos enfocados en la familia. Además, para acrecentar la confianza, las instituciones de seguros tendrán que contratar a más mujeres en los cuadros de asesores profesionales de  seguros. De esta manera se logrará empatizar con las necesidades del segmento femenino y comprenderlas mejor.

Mujeres pensionadas o retiradas

Se estima que, como consecuencia  de la brecha salarial, las mujeres tendrán que invertir de manera voluntaria hasta 20 por ciento más que los hombres en fondos para el retiro;   las mujeres de este segmento tienen especial importancia, ya que son conscientes de que necesitan asesoramiento si desean cumplir con sus expectativas de calidad de vida en el retiro.

Las mujeres en edad de retiro poseen educación, y es muy importante para ellas la calidad de vida en su etapa de retiro. Son conscientes de que su estado de salud requiere cuidado y atención.

El problema al que se enfrentan consiste  en que el mercado no tiene productos de cuidados de salud a un precio accesible, por  lo que las aseguradoras deberán proveer asesoramiento financiero para la administración de sus necesidades médicas y de su vida diaria y  desarrollar productos que las protejan y les otorguen estabilidad económica en caso de viudez en la tercera edad.

Mujeres Emprendedoras

El empoderamiento femenino es uno de los caminos a seguir para impulsar la igualdad de género, y alcanzar el desarrollo sostenible.

El objetivo del sector asegurador es analizar la situación de la mujer mexicana en cuanto a empoderamiento económico, político, educativo, salud, En México el empoderamiento económico y político aun representa un gran reto para la mujer

Cuando hablamos de empoderamiento nos referimos a una mayor autonomía para las mujeres, a su reconocimiento y a la visibilidad de sus aportaciones.

Consumidoras con presupuesto limitado

Generalmente, este segmento no se encuentra dentro del mercado formal del trabajo, pero son personas económicamente activas. Se caracterizan por un estatus socioeconómico medio-bajo;  pueden tener dependientes económicos y se concentran en proveer a las necesidades básicas de su familia. Una de sus mayores preocupaciones es llegar a dejar deudas económicas a sus hijos. Tienen acceso limitado a servicios bancarios o tecnología, lo cual reduce  su información acerca de los mecanismos de protección del aseguramiento.

Este grupo de mujeres, teniendo  ingresos limitados, no puede costear seguros; por ello, las compañías deberán desarrollar productos asequibles que se dirijan a  los aspectos más importantes de su vida, como salud, vida y educación.

Beneficios innumerables

De acuerdo con una encuesta de la consultora Accenture, las mujeres son menos propensas a cometer fraude, puesto que los datos revelan que 86 por ciento de las mujeres en el mundo considera  las prácticas fraudulentas como inaceptables y como actos que van en contra de sus principios. Dicha realidad genera confianza entre las instituciones financieras.

Otra dato interesante que reveló la firma de consultoría es que las mujeres son más leales a una marca; es decir, tienen menos probabilidad  de cambiar de compañía. Por lo tanto, las personas del sexo femenino son óptimas representantes de un servicio o producto. Las consumidoras tienden a recomendar productos de aseguramiento entre familiares y amigos, lo cual genera gran valor en las compañías para referir sus coberturas.

 

 

 

El futuro es femenino

El incremento de la fuerza laboral femenina ha sido un trampolín para el desarrollo de la industria del seguro, y sólo confirma que las mujeres tienen una necesidad enorme de protegerse ante los imprevistos que puedan mermar su escalada en el mercado laboral. Esta reconfiguración laboral es, por consiguiente, una gran oportunidad para que las aseguradoras ofrezcan coberturas centradas en las necesidades de la mujer. Las compañías de seguros en el país deberán tener productos financieros asequibles   que se adapten a las necesidades del creciente segmento de madres solteras con ingresos limitados.

Las instituciones financieras deberán entender que las mujeres son un segmento con alto potencial de crecimiento para el sector asegurador, ya que 25.7 por ciento de las mujeres en México se dedica a alguna actividad empresarial, y este segmento tiene especialmente claro que la salud es un aspecto que quieren proteger, por lo que están dispuestas a invertir hasta   15 por ciento de su salario mensual en un seguro de Gastos Médicos Mayores.

La tarea principal   de los líderes del mercado asegurador debe ser centrarse en el papel activo de las mujeres como agentes de comercialización, clientas asiduas y embajadoras de marca en el ramo de los seguros, especialmente en los productos de Salud y Vida.

El incremento de los ingresos de las mujeres, la mejora de su situación socioeconómica y la mayor necesidad de protección crean una valiosa oportunidad para las aseguradoras. También se difieren las preferencias de las mujeres según el país, el nivel de ingreso y las experiencias vividas, lo que exige a las aseguradoras adaptar sus productos y servicios. en comercialización y distribución para llegar mejor al mercado de las mujeres., siempre y cuando amplíen la participación de las mujeres en los equipos de ventas y les brinden el entrenamiento apropiado y una estructura que les permita vender adecuadamente.

Por lo antes expuesto, una de las claves para estimular  el desarrollo potencial del sector estriba en fomentar  la participación activa de las mujeres en la economía nacional, ya que una  intervención más notoria de ellas incrementaría de manera significativa el desarrollo económico y social asociado al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

 

En materia de seguros, por lo menos en México y otras economías emergentes, todo parece indicar que el futuro es de las mujeres.

 

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