El elitismo intelectual.
La pelicula hace un recorrido por la vida editorial haciendo uso del sarcasmo y la ironía para mostrarnos la posibilidad de construir o destruir leyendas literarias, tan solo con el buen manejo de la mercadotécnica, las influencias, la publicidad y el uso estratégico de los medios de comunicación masiva. Sin embargo, este elitismo intelectual muestra sus andamios cuando el verdadero talento se impone y la manipuladora mercadotécnica queda expuesta.
El film recupera ideas muy interesantes como que, la escritura es mirar el mismo paisaje desde otro punto de vista. Yo pienso que efectivamente los temas de la literatura son y serán recurrentes, porque en ellos se habla de la naturaleza humana y de las pasiones que nos mueven, pero es la mirada de cada uno de los escritores la que permite acércanos a esos mismos temas con los ojos de quien lo escribe, con su propias vivencias y con la sensibilidad o el estilo que le imprime cada quien, y eso si, me parece difícil de imitar.
Los libros que leemos también son un reflejo de lo que somos, solemos exponernos a lecturas a las cuales somos afines, en los libros buscamos la mirada que nos regrese a nuestros gustos, nuestros intereses, nuestras opiniones o maneras de pensar, incluso en ocasiones, somos capaces, tal vez sin darnos cuenta, de buscar la manera de que el libro diga lo que queremos que diga, forzando la intención original del autor. Como en el caso de la pelicula, en la escena en la que buscan a la supuesta mujer a la que está dedicada el libro y ella dice que reconoce en la forma de escribir, las palabras del dueño de la biblioteca de los libros rechazados, su viejo amor.
La frase, libros huérfanos de editor, me dejó pensando en todos esos libros que efectivamente nunca son editados o incluso los que si lo son y se encuentran en los miles y miles de anaqueles de las librerías o en los constantes stands, las filas de exhibidores en las ferias de libros y tantos y tantos textos que están perdidos y de los que nadie da cuenta. Me quedé con una sensación de un poco de angustia de pensar el gran valor de aquellos libros que nunca serán leídos ni acariciados por unas manos curiosas de saber.
